Primera parte(Introducción):
La sesión empezó puntual.
Como es habitual, la evaluación de los comentarios y del protocolo anterior fue la actividad que le dio comienzo al seminario. La nota general del grado once fue 72.5 y la de décimo fue 71.6, de los comentarios se resalta que el principal error fue que el debate no tuvo un hilo suficientemente claro, lo que llevó a que muchos plantearan temas muy diferentes, yéndose por las ramas. Sobre la evaluación del protocolo se dijo que aunque su ortografía, redacción y fidelidad a los acontecimientos son casi impecables, la timidez con la que asume la perspectiva de la clase y el casi nulo riesgo que tomó frente a lo que allí se planteó, bajó su calidad.
Luego, antes de darle paso a los ponentes, Ernesto quiso recordar unos asuntos de método, rememorando el significado de “seminario” los ideas que se plantearon fueron:
- los estudiantes llevan la iniciativa
- el seminario es de investigación, donde se contrastan los argumentos de los seminaristas
El seminario es de carácter investigativo contrario a lo que es la clase. No se enseña un tema o una fórmula previamente establecida por una ciencia, sino que se construye una investigación, es decir, se da a partir de un problema o una pregunta y no sobre respuestas o soluciones.
Así, el problema a tratar según la ponencia era “¿es posible ejercer una soberanía nacional efectiva en el XXI?” bajo el tema de “Hacienda pública, tejido social y soberanía nacional en el siglo XXI”
Pero para establecer una base se preguntó acerca de otros problemas en los que hayamos trabajado, a lo que no se tuvo una verdadera respuesta, entonces, si los ponentes trabajan en una pregunta pero el auditorio no ha pensado ni meditado en un problema parecido o diferente, el seminario no existe y la ponencia queda en el aire.
Pese a ello, después los seminaristas formularon las siguientes preguntas bajo el mismo tema:
- ¿cómo se define la soberanía nacional actualmente?
- ¿hay una distribución equitativa de los recursos en el siglo XXI?
- ¿cómo es la estructura presupuestaria del Estado para garantizar la equidad?
Así pues, el siguiente ejercicio fue escribir una respuesta a la pregunta de la ponencia “¿es posible ejercer una soberanía nacional efectiva en el XXI?”
Para esto, mi respuesta fue: Sí y precisamente establecer una verdadera soberanía nacional mediante un correcto manejo de la hacienda pública (bienes y servicios) y promoviendo un patrón de interacción que regule la pertenencia de los individuos a su respectiva comunidad o nación asignando roles, identidades y oportunidades a cada uno de ellos; debería ser el ideal de toda sociedad democrática.
Lectura de la ponencia (desarrollo)
Dimos paso a las 11:11 am a la lectura de la ponencia. La que establece los siguientes aspectos generales:
Toda comunidad se define a partir del bien común. Por esto, cada individuo como parte de esta comunidad debe imponerse las normas propias de la convivencia que permitan el correcto funcionamiento de la sociedad.
Con el fin de establecer en un formato físico dichos deberes y derechos, en 1991 se fundó la Constitución política actual de Colombia.
En la actualidad a nadie le importa la soberanía nacional la cual es considerada como una entelequia de los políticos para robarse la hacienda pública, lo que afecta directamente el papel de los ciudadanos en la sociedad respecto a los temas políticos.
Hay dos conceptos que le dan contenido a la soberanía, tejido social “es el patrón de interacción concreto que regula la pertenencia de los individuos dentro de su comunidad asignando roles, identidades y oportunidades a cada uno de ellos respecto del mantenimiento, aprovechamiento y regeneración efectivos del territorio comunitario” (Ernesto García, diccionario de humanidades) que se relaciona con el trabajo y es la causa de la hacienda pública, definida como “el conjunto de riquezas cuya propiedad en común dan origen y fundamento a la nación”.
Se reconoce a la soberanía nacional como la “facultad de cada sujeto (individual o colectivo) para determinar su destino sin más condicionamientos que se derivan de su propia potencialidad” (Diccionario de Humanidades) y se le atribuye a la soberanía la capacidad de generar riqueza a partir del trabajo. Este mismo concepto lo vuelven a definir después, pero ahora como “la autoridad suprema que ejercen los ciudadanos sobre los individuos de su territorio y que el bien que se busca desde la misma es superior a cualquier voluntad individual”
La amenazas que le detectan a la ejecución de la soberanía nacional son: la sociedad de mercado, el desarraigo, y la disgregación del tejido social. Fenómenos que generan que la acomulación de capital se entienda como sinónimo de felicidad, que se de la globalización y que la cultura que se aleje del ideal democrático para alinearse en torno al mercado único global dando poco o ningún espacio público y “A falta de espacio público en el cual se ejerza la política, incrementa la violencia cotidiana y degradación de la vida cívica, dando como resultado de todos estos gravámenes, el desarraigo, además de poca o nula hacienda pública”.
Además presentan otro fenómeno y es la disgregación del tejido social, que enmarca el acontecimiento de que las familias ya no estén constituidas como antes y que el ser humano no sienta el matrimonio como una necesidad inherente, por lo cual la base de una comunidad funcional se rompe. Esto “afecta directamente a la soberanía nacional, pues esta al ser la autoridad suprema que va en busca del bien común y no del bien individual, le impone a los ciudadanos de una nación seguir el conjunto de normas para llegar a un bien común. Ahora bien, si reconocemos que el bien común se tiene que buscar, precisamente, en colectividad, se ve afectada la soberanía en tanto la “separación” de los individuos rompe con el propósito de luchar constantemente por un ideal colectivo; el bien común.”
La ignorancia, el olvido o el menosprecio de los derechos del Hombre son la causa absoluta de la desgracia pública y de la corrupción de los Gobiernos, pero también la inactividad en la soberanía nacional y el desinterés por los asuntos políticos de los jóvenes.
Por último, aunque no hay tejido social y hacienda pública para establecer una soberanía nacional, se debe considerar esta última como una utopía y no como una ilusión.
Como supuesta conclusión de la ponencia se dice “¿Cómo tratar este problema pues? no hay otra cosa sino el ideal como construcción para un mañana dichoso, y sobre todo, para la ampliación cada vez de éste, pues la soberanía nacional efectiva debe ser un ideal colectivo, que, además de incluir a todos los ciudadanos, se haga posible por medio de aspiraciones colectivas con el fin de llegar al tan apreciado bien común.”
Así termina entonces la lectura de la ponencia. Que fue compartida a todos y pueden estudiarla más detalladamente.
Calificación y preguntas de la ponencia (Conclusiones):
En ese momento, los seminaristas nos dispusimos a evaluar la forma del producto. Pero antes de establecer un debate en torno a esto, se dio un espacio para preguntas de aclaración, donde se vio que la mayoría de estas, dirigidas a los ponentes, no las pudieron responder a partir del texto.
Algunos de los ejemplos de estas preguntas no respondidas son: ¿su posición frente a la pregunta de la ponencia es que si se puede establecer una soberanía nacional efectiva o no? ¿por qué se hace una diferencia entre utopía e ilusión? ¿que reside en el pueblo si no es la soberanía nacional?
Sobre la última tengo para decir que en la ponencia postulan que a nadie le importa la soberanía nacional, pero nunca dicen que esta no reside en el pueblo, la soberanía sigue siendo la autoridad suprema que ejercen los ciudadanos, otro asunto es que por la indiferencia de estos, el poder se deje en manos únicamente del “gobierno” por así decirlo, sin una verdadera democracia local.
Procedimos a calificar la validez y el contenido de la ponencia. Y hacer la puesta en común de la evaluación de la forma.
De la última se concluyó que tanto escrito como oral el producto carece de estructura. La buena forma de un escrito académico se basa en no dejar espacio para distintas interpretaciones de un mismo postulado, lo que no hace esta ponencia. Además, aunque no son indispensables los subtítulos, en general se usan para este tipo de textos y en este caso esta herramienta les hubiera servido para establecer una estructura clara. No tiene introducción ni conclusiones claras. No tiene forma de ponencia. Pese a todo esto, se resalta que no tiene ningún error de ortografía, no tiene una mala puntuación y se usan muy bien los términos.
A la falta de tiempo, se acaba la sesión a las 11:59 am. Quedando pendiente para la próxima sesión la discusión sobre evaluación de la validez y el contenido.
Tarea:
Escribir en el cuaderno una contestación a la ponencia (no a los ponentes), para desarrollar el debate sobre la pregunta.
Siguiente ponencia(para el 2 de marzo): “Desafíos políticos del Valle de Aburrá en el siglo XXI” encargada a Mariana Gómez, Salomé Grajales y Juan Pablo Maldonado.
Más productivos: Sara Maldonado, Valentina Restrepo y Salomé Grajales.
Menos productivos: Nadie
Nota: 80
*las citas que no tiene fuente son tomadas de la ponencia “Hacienda pública, tejido social y soberanía nacional en el siglo XXI”
El problema del desarraigo al territorio y la disgregación del tejido social sí considero que son factores que afectan directamente a la soberanía nacional. Pero estos factores tienen un inicio común y es la sociedad del mercado, pues, el desarraigo es la acelerada desintegración del territorio a favor del mercado y la disgregación afecta al patrón de interacción que regula la pertenencia de los individuos dentro de su comunidad, ya que hoy en día es difícil que un ciudadano tenga interés en los temas de agenda pública de su territorio o que sus deseos estén ligados a las leyes de este.
ResponderEliminarNo quiere decir que debamos eliminar la sociedad del mercado, sino más bien tenemos que pensar en un modelo con la seguridad de una autoridad fiscal, que cuente con la justicia como un deber inalienable y que esté coordinada con la política de la nación.
Como lo decía la ponencia y el protocolo, “El tejido social, “La soberanía nacional” y” La hacienda pública”, se han visto afectadas por el desarraigo que tienen los jóvenes con las tradiciones de sus antepasados y de su nación; y como durante los años estos conceptos que desde un inicio tenían como ideal en común se han convertido en un deseo individual; en donde si no hay una cohesión o una aspiración al mañana dichoso no hay una buena "Soberanía nacional" y por lo tanto no hay una buena "Hacienda pública" ni un buen "Tejido social". Pero ya visto el problema; ¿Cuál podría ser la solución a el desarraigo de la comunidad por los temas políticos de la nación?; yo diría que creando una sociedad dirigida hacia un ideal y el bien común se puede lograr una sociedad comunitaria y cooperativa en el manejo de los bienes y recursos.
ResponderEliminarLa soberanía nacional se ve afectado por diversos factores tal como se expresa en la ponencia y en los comentarios de quienes lo han escrito. Pero quizás se ha omitido comentar que aunque se vive en un país democrático donde el gobierno y las formas de poder deben ser ejercidas por el pueblo, en el territorio Colombiano unos pocos grupos de terratenientes y sectores políticos ejercen supremacía sobre el resto de la población. Es por esta razón que los fines fundamentales de la soberanía nacional no se cumplen a cabalidad y la equidad social no opera presentándose así la disgregación.
ResponderEliminarEl protocolo de Juliana tiene algunos errores de ortografía. Tiene un tipo de letra muy pequeña que hace que se dificulte la lectura.
El protocolo realizado por Juliana es de muy buen nivel, ya que este ahonda en temas que fueron tratados en el seminario, tiene un estructura clara, se ve muy claramente su mirada sobre una problemática, consideró que es una de los mejores protocolos realizados hasta ahora.
ResponderEliminarTocando en tema de que a los jóvenes no nos interesa la soberanía nacional, la política en sí; este es un problema que se viene dando desde hace mucho tiempo y no es algo nuevo, pero si no nos interesa esto, ¿entonces que nos está distrayendo de estas dinámicas?, creo yo que el tema de la Manipulación ideológica tiene que ver mucho aquí, ya que está es dirigida a los jóvenes porque son una fuerza de trabajo que se puede explotar, y en general esta problemática afecta a todas las masas, dejando que otros piensen por nosotros y convirtiéndonos en espectador, y por esta razón (creo yo) que la soberanía nacional y el tejido social han desaparecido.
Creo que no debemos tomar el desarraigo del territorio y las disgregación del tejido social como factores que atentan contra la soberanía nacional; pues estos son productos o consecuencias de una falla en la soberanía. Partiendo de esto me queda una gran duda y es: ¿Quién o qué genera una falla estructural de la soberanía nacional?
ResponderEliminarLa soberanía nacional se ve afectada por el concepto de indiferencia del tejido social hacia el estado ,afectando de esta forma también la hacienda pública que es dejada en manos de ramas administrativas del estado que son elegidos por un 40% si acaso un 50% de el voto del pueblo , quedando un restante que sería un desarraigo a la democracia del siglo XXI que genera poca importancia de la juventud en el tema de cómo llevando a esto a que los vienes públicos no sean bien distribuidos sino que sean acaparados por la corrupción.
ResponderEliminarLa soberanía nacional contiene dos términos esenciales para el desarrollo de esta, los cuáles son, el tejido social y la hacienda pública, como ya lo dice la ponencia y el protocolo elaborado por Juliana, estos dos términos en la sociedad de hoy en día no son tan fuertes, lo cuál concede a una soberanía nacional casi imposible de lograr en el siglo XXI, sin embargo, la misma se debe ver como un ideal por el cual hay que luchar constantemente, por el contrario, los individuos del presente siglo, la ven como una ilusión, y no hacen méritos para obtener una soberanía nacional efectiva.
ResponderEliminarEntrando un poco en la clase, me gustaría aclarar, como ya dijo Juliana, que la pregunta, “¿que reside en el pueblo si no es la soberanía nacional?”, me pareció un poco confusa, ya que Valentina cambia el concepto de “importancia” por “habitar”, lo cual es completamente erróneo, porque nosotros en ningún momento dijimos que la soberanía nacional no habitaba entre nosotros, por el contrario, mencionamos que era débil en la actualidad, sin embargo, había que luchar por ella.
Para empezar daré la evaluación a la estructura del protocolo. Primero que todo se debe resaltar que el protocolo es una simple toma de notas, que no trasciende mucho y se limita a trascribir los aspectos más relevantes dentro de la ponencia, sin dar una opinión o argumentación propia; por consiguiente, creo que la parte formal es algo enredada, pues por los errores de ortografía que se encuentran allí, la lectura es engorrosa y poco entendible. Por último, me parece que este ha sido de los protocolos de más baja calidad, pues es lamentable que no haya una opinión propia del Protocolante para abrir una discusión sobre la ponencia y, además de esto, no hay registro de quien realizo este documento, algo bastante importante que debe ir dentro de la estructura de esta misma.
ResponderEliminarPara darle contexto a la ponencia, daré a conocer, desde mi perspectiva, que se entiende por “Hacienda pública, tejido social y soberanía nacional”. La Hacienda Pública es el conjunto de medios de administración de un estado, los cuales se encargan de hacer llegar los recursos económicos e instrumentos con los que el mismo estado gestiona y recauda los impuestos. Tejido social, no es otro más que un grupos de personas que se unen con un fin determinado y que, en conjunto, forman un gobierno de un determinado país. Se puede entender también que es cuando un determinado grupo social está en decadencia. Y por último está soberanía nacional, que se entiende por el poder que tiene el pueblo por medio del gobierno para dirigir una nación determinada sin que exista una intromisión de ninguna otra, es decir, solo el pueblo dentro de su territorio puede ser regido, únicamente, por el gobierno al cual se elige.
Respondiendo a la pregunta planteada en clase: "¿es posible ejercer una soberanía nacional efectiva en el XXI?" Mi respuesta es sí, y para sustentar me quiero adherir a la protocolante Juliana. Para que esto sea efectivo, tiene que haber un correcto manejo de la hacienda pública y una repartición equitativa de roles (trabajos), a cada individuo de dicha nación, sin embargo, para que esto se cumpla tiene que existir un tejido social estable, debido a que este está muy enfocado en los roles del mercado, el cual es muy importante para una nación, como bien lo menciona mi compañera Maria José.
ResponderEliminarYa hablando del protocolo, es un texto bien hecho sin errores de ortografía notables y posee una buena redacción.
“III - La Nación es esencialmente la fuente de toda Soberanía; ningún individuo ni ninguna corporación pueden ser revestidos de autoridad alguna que no emane directamente de ella.”
ResponderEliminar(EXTRACTO DE LAS ACTAS DE LA ASAMBLEA NACIONAL (20, 21, 22, 23, 24, 26 de agosto y primero de octubre de 1789. DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE EN SOCIEDAD. https://es.wikisource.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_de_los_Derechos_del_Hombre_y_del_Ciudadano)
En otras palabras el pueblo se encarga de dar la autoridad de poder a los gobernantes. Pero en la sociedad del siglo XXI los que tienen el poder son los capitalistas. Como se piensa ejercer una soberanía nacional en el siglo XXI, si los que tienen el poder no son los escogidos por el pueblo, en este punto es cuando se empieza a ver el desarraigo. Ya los habitantes no se interesan por participar en la democracia de su nación y pierden el derecho al voto, por la razón, de que así le den la autoridad a los gobernantes que elijan, el poder va a seguir siendo ejercido por los capitalistas. Los cuales manejan la hacienda pública, estos son los encargados de suministrar los recursos del estado para los proyectos de desarrollo del país.
En términos generales, pienso que el protocolo que presenta Juliana es de una calidad un poco mejor de lo que tendemos a considerar como “aceptable”, puesto que, además de lograr dar cuenta de la sesión apropiadamente, hace uso de su entendimiento y crítica para estructurar y ahondar todos los temas y conceptos allí abarcados.
ResponderEliminarEn este sentido, mi postura frente al problema que plantea la ponencia es bastante similar al propuesto por Juliana en el protocolo, que a su vez no se aleja tanto de lo que los ponentes habían desarrollado: pienso pues que, en primera base, sí es posible ejercer una soberanía nacional efectiva en el XXI, pero solo bajo una correcta interacción de los conceptos que ya conocemos; tejido social y hacienda pública, con el fin de crear un ambiente social propicio para la formación, desarrollo y empleamiento de un ideal colectivo, como el descrito en las “conclusiones” de la ponencia, que finalmente logre promover, entre otra diversidad de cosas, un ejercicio óptimo y verdadero de la soberanía nacional.
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ResponderEliminarA mi parecer el protocolo presentado es aceptable. En general, como memoria del seminario, recapitula de buena manera lo tratado en la sesión y posee una estructura clara. Sin embargo, en algunos momentos su contenido se vuelve redundante y carece de una conclusión que abarque los temas de la sesión y sobre todo su postura personal frente a ellos.
ResponderEliminarEn el protocolo se mencionan conceptos muy importantes como lo son: La soberanía nacional, hacienda pública, tejido social, desarraigo, etc. Los cuales podría haber debatido de una manera más abierta.
Mencionaré la definición de hacienda pública, la cual fue dada por Ernesto García hace un tiempo, con el objetivo de lograr la claridad entre los seminaristas. Pues debe quedar claro que este concepto no se trata del individuo, sino del bien común. “El conjunto de los bienes y recursos cuya propiedad en común da origen y fundamento a la nación.” (Ernesto García Posada).
En mi opinión, cuando la sociedad pierde la soberanía, pierde la capacidad de autodeterminación, quedando expuesto a la ruptura social de determinada sociedad y teniendo como resultado la desarticulación.
La diferencia entre la utopía e ilusión radica en que una se propone como un ideal y otra como algo por lo que sería absurdo luchar. La primera, según la RAE, se define como una “isla imaginaria con un sistema político, social y legal perfecto”; en otras palabras, el bien común. Por el contrario, la definición del segundo término, es el “concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos”. Así, se podría decir que, según la ponencia, la soberanía Nacional efectiva en el siglo XXI es una utopía, pues sólo por el simple deber que constituye al ciudadano –o al menos al buen ciudadano- hay que pensarlo como algo difícil, pero realizable. ¿Para qué tener una sociedad sin ideales? Ahora, si bien se puede decir que ésta puede llegar a ser realizable, consta de muchos contrargumentos, pues se dice que al siglo XXI lo caracteriza la sociedad de mercado, el desarraigo, y la disgregación del tejido social. Con esto, nos surge la pregunta de cómo ejercer una efectiva soberanía Nacional si no es a través de estos dos conceptos fundamentales (Hacienda pública y tejido social) que son los más afectados hoy en día.
ResponderEliminarEl protocolo de Juliana alcanza un buen nivel puesto que reporta fielmente lo sucedido, además logra ahondar y razonar acerca de los puntos que considera importantes.
ResponderEliminarEn cuanto a la discusión opino que el hecho de ejercer una soberanía nacional en el siglo XXI es posible, pero solo tras la elaboración de una sistemática y fuerte constitución, con entidades que aseguren su cumplimiento en todas las situaciones, aunque esto tiene cierto tinte de ideal, que es inalcanzable, solo el hecho de que el ideal fuera ese, da un camino para seguir que crearía un desarrollo mucho mejor, y esto nace de los mismos ciudadanos, que hasta ahora no toman las riendas del asunto y se limitan a quejarse. Por último, quisiera añadir que comparto totalmente los argumentos mencionados por Salomé Grajales, y en ultimas de los ponentes, puesto que es esencial la correcta implemeentación de estos conceptos en la sociedad.
Cuando el hombre se apropia del territorio, el origen del estado se forma y es sinónimo de tejido social; aquí, básicamente es donde se encuentra la “fisura” de esta, ya que como en la actualidad no nos apropiamos totalmente del territorio en el cual habitamos se encuentra el desarraigo, en este se va viendo el progresivo alejamiento del centro de poder lo que afecta directamente a la soberanía nacional.
ResponderEliminarEl fin de la soberanía nacional es que todos los ciudadanos vivan bien en colectivos, tratando de darle una mirada más allá de una ilusión o utopía que puede compensar al ideal del bien común.
En cuanto al protocolo, pienso que es fiel a sesión; es un escrito que, de lejos, es uno de los mejores que se han presentado este año, aunque tiene aspectos todavía por mejorar en la forma, el contenido de este nos habla de una seminarista comprometida.
Un producto bien escrito y estructurado que recoge sustancialmente los temas y discusiones tratadas en la sesión. Con una redacción lograda y con ortografía Juliana alcanza una calidad buena, ya que ella también busca aportar en la definición y en la contextualización de lo que fue la ponencia y las "conclusiones" que se encontraron después de esta.
ResponderEliminar“¿es posible ejercer una soberanía nacional efectiva en el XXI?”
Siendo esta la pregunta introductoria a la ponencia, me pongo en pro de responderla desde la perspectiva en la que nos basamos en el seminario. La respuesta seria si, porque la soberanía siendo el poder del pueblo que se ejerce o es del pueblo en una nación, fácilmente puede ser posible, pero a esto lo frena la corrupción y los que supone y encabezan el que la soberanía sea llevada a cabo. Aparte de que se deben hacer muchos procesos y se debe escuchar a muchas personas, con orden puede ser posible, aunque suene muy "utópica" la solución, pero es algo que si la gente hace conciencia y reclama lo que por derecho es suyo no habría problema. Esto ademas ayudaría al desarrollo de un país, pudiendo hacer que la calidad de vida sea mayor.
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ResponderEliminarAl igual que mis compañeros seminaristas, creo que el protocolo presentado por Juliana es sin duda el mejor protocolo presentado en el presente año, pues no solo da un reporte fiel de lo sucedido en la sesión, sino que también logra poner su mirada frente a los temas tratados, además de esto ahonda en estos.
ResponderEliminarEn cuanto a la pregunta planteada por Juliana la cual fue la siguiente ¿es posible ejercer una soberanía nacional efectiva en el XXI? Mi respuesta frente a este problema sería si pero con muchas dificultades, pues esta solo se daría con un correcto manejo de los bienes y servicios y de un tejido social, como lo plantea Salome Grajales y Juliana, apesar de esto, en esta época sería muy difícil lograrlo, pues el pensamiento y desarrollo que plantea el capitalismo no dejaría que esto se de.
Respondiendo al problema de la ponencia y partiendo de que la soberanía es la autoridad en la que reside el poder político de un estado independiente, podría decir que no, por lo herida que se ha visto como concepto. En el siglo XXI ese poder político reside en los delegados que el pueblo designa para dirigir, sin embargo, dicha dirección no vela por el bien común y en ese sentido, los beneficios se aglomeran en unos pocos.
ResponderEliminarEl protocolo que concreta Juliana es de una calidad plausible, por su buena redacción y la claridad con la que presenta cada idea. Considero este producto como el mejor presentado hasta ahora por el compromiso y rigurosidad con el que fue elaborado.
ResponderEliminarEn el siglo XXI sí se puede conseguir una soberanía, pero únicamente por medio de un genuino arraigo y pertenencia por la localidad individual. Es un asunto que consciente a cada uno de los entes pertenecientes a una sociedad. Estar al tanto y tener una participación apropiada y activa en las discusiones sobre su sociedad y su comunidad. En principio, se puede lograr un arraigo consciente cuando ya no es una autoridad superior quien debe imponer unas normas y leyes, sino cuando cada individualidad decide emanciparse y empezar a asumir las leyes que lo rigen como propias y como un principio moral indispensable para una buena convivencia y pertenencia. Para esto es necesario establecer unos ideales de soberanía exigentes y justos, ya que es la única manera de que los individuos que simplemente han decidido no pertenecer a su comunidad puedan aspirar a dicha soberanía. De esta manera, creo yo, se podría lograr a conseguir una genuina soberanía nacional en la que todos los individuos que la conforman logren tener una significativa participación en los asuntos que le conciernen.
Por otro lado, el protocolo de Juliana tiene una excelente factura y contenido muy claro. Tiene una apropiada forma, sin embargo se llega a perder el hilo conductor, por lo cual es dificultoso lograr conectar las ideas que plasma.
Es un protocolo muy completo, con una redacción de un nivel muy bueno, y sin errores ortográficos. Resume favorablemente la sesión, y en especial la ponencia que fue el tema principal.
ResponderEliminarRespecto al tema que se está tratando creería que no se debe tomar la soberanía nacional como una utopía o una ilusión, ya que esto significa que esta ahí y no vamos a luchar por conseguirla, solo es una idea que imaginamos. En cambio si creería oportuno llamarla ideal, por todo lo que designa esta palabra. Es algo por lo que siempre vamos a trabajar pero será imposible alcanzarlo.
En cuanto a la forma es un buen protocolo, da cuenta de cada uno de los “puntos” acabados durante la sesión y hasta cierto punto es claro todo lo que menciona en éste. Saca algunas citas de la ponencia, pero al no sacarlas “completas” se pierde un poco el hilo conductor que la ponencia plantea.
ResponderEliminarYa que no estuve en la sesión daré a conocer mi punto de vista respecto a la ponencia. Como lo menciona el protocolo es un producto que no presenta errores de ortografía ni redacción, y en ese sentido se ve a lo que quieren llegar. Sin embargo, siento que empiezan a poner información “a la ligera” y se enredan un poco los temas.
Es claro que se desprenden dos ramas principales de la Soberanía Nacional y que son fundamentales; Tejido Social y Hacienda Pública, pero que como se expone en ambos productos, no son trascendentes para los jóvenes de hoy día. Así mismo, diría que para el siglo XXI no podría emprenderse una Soberanía Nacional, ya que ven esto como una simple ilusión.
Juliana logra un texto bien escrito, la redacción es clara y los errores ortográficos pocos, aunque olvidó marcar su propio texto y poner las ausencias, pues sé que las hubo, yo estuve ausente.
ResponderEliminarAlgunos argumentos de la protocolante parecen en gran parte parafraseo, hecho que no es desdeñable, sin embargo, para emplear el recurso de parafrasear debió hacer mención aunque sea informalmente de a quién o qué está utilizando como recurso argumentativo; pues, en el caso de su calificación de la ponencia, omitió escribir al final de ésta palabras como “partiendo de la definición de tejido social del diccionario de humanidades… “.
Por lo demás es un buen texto, tiene buenos detalles y, por el contrario está la ponencia que, aunque bien escrita, cae en esos postulados infantiles tales como “a nadie le importa la soberanía nacional“, aunque las preguntas formuladas por los seminaristas, en especial la que dice “¿hay una distribución equitativa de los recursos en el siglo XXI?”, no creo que haya sido de mucha ayuda para aclarar un poco las inconsistencias que dejó de la ponencia, pues se ha tomado la costumbre de hacer preguntas que, además de ser cerradas y hasta clichés, terminan interrogando obviedades.
El protocolo que nos presenta Juliana es, a mi parecer, un buen protocolo ya que no solo se limita a dar un simple recuento de la clase pero también realiza un análisis y muestra puntos de vista propios. El protocolo esta muy bien escrito, teniendo buena conexión entre los párrafos y no contiene errores de ortografía ni de puntuación lo que hace que la lectura de este sea con fluidez.
ResponderEliminarContinuando la discusión quiero decir que, desde mi punto de vista, la soberanía nacional en el siglo XXI no es del todo posible ya que lograr que todo el poder de la nación esté en los ciudadanos es algo muy complejo. Creo que solo se podría lograr parcialmente incluyendo a los ciudadanos en las toma de decisiones pero no sería posible entregar todo el poder a los ciudadanos.
Soñar con una soberanía nacional en este siglo puede ser fácil, pero hacer que pase es como querer igualdad en este mundo del siglo XXI, algo demasiado difícil, principalmente por dos puntos, el primero que son sus bases fundamentales, los cuales son hacienda pública y tejido social, considero que estos se han dejado mucho de lado, provocando que la generación joven (específicamente los mayores de edad +18) olviden la importancia de saber estos conceptos, esto es lo que forma el segundo problema, como ya la gente “olvida” estos no se interesa por saberlos, formando un estado de ignorancia, pero ignorancia formada por generaciones pasadas que tuvieron este error.
ResponderEliminarYa pasando a evaluar el protocolo, se puede decir que esta escrito de una forma organizada, además su redacción es buena haciendo que su lectura sea fluida, dando como resultado que la comprensión de los temas tratados en clase se entendieran de la mejor manera, pero estoy de acuerdo con otros compañeros que dicen que no imprimió mucho de su mirada frente a estos reportes.
La estructura del protocolo es buena, ya que facilita la lectura y por la misma vía la comprensión, tanto de Juliana al presentarlo como de los lectores al revisarlo.
ResponderEliminarTiene un buen recogimiento y análisis de lo sucedido en la clase, por lo que denota una buena atención y entendimiento. Tiene pocas faltas ortográficas y la redacción es buena. Un aspecto a resaltar es la opinión personal que da Juliana a la cual responde la pregunta propuesta por los ponentes, ya que en ciertos protocolos anteriores la ausencia de ésta hace referencia en parte al bajo nivel para el que se presta. Por otra parte hace un análisis de la ponencia con muchas citas, presentando así los conceptos trabajados como si no fuera de importancia indagar sobre cada uno para llevar a cabo las conclusiones finales. Por esta vía, la conclusión del protocolo, al igual que la de la ponencia queda inconclusa.
Puedo decir que aunque no se haya llegado a la conclusión, la idea de la ponencia estaba en abarcar estos términos para dar así paso a la soberanía nacional, la cual era el concepto que se pensaba para que se concibiera como la definición para los tres factores además de éste. (Hacienda pública, tejido social y soberanía nacional).
En mi punto de vista puedo notar como estos tres conceptos se enlazan para dar ya sea una más amplia definición, como lo cita juliana en el protocolo:
Tejido social: "regula la pertenencia de los individuos dentro de su comunidad asignando roles"
Hacienda pública: “el conjunto de riquezas cuya propiedad en común dan origen y fundamento a la nación”.
Esto, como bien se dice, le da contenido a lo que es Soberanía nacional. Ya que al pensar en lo que es este concepto a mi parecer no se podría definir solamente en “facultad de cada sujeto para determinar su destino" sino que también se tendría que agregar las otras cualidades para llegar a una armoniosa sociedad donde la soberanía sea un ideal el cual todos adoptemos como propio.
El protocolo presentado por Juliana es de muy buena calidad, donde su texto tiene una muy buena ortografía, redacción y a cada problema le da un buen enfoque, incluyendo el personal, que le da puntos extra a su protocolo. Además recoge de muy buena manera lo tratado en la clase y con su respectivo análisis.
ResponderEliminarYa entrando en la discusión y respondiendo a la pregunta de la ponencia, pienso que en el siglo XXI no es posible establecer una Soberanía Nacional, puesto que al cada uno dejar de lado el ideal común y solo centrarte en el bienestar individual la Soberanía Nacional pierde su contenido y pierde también la fuerza y autoridad. Pero, a pesar de esto, si habría una probabilidad de establecer la Soberanía Nacional y sería por medio de la efectiva interacción de este concepto con los otros 2 (Tejido Social y Hacienda Pública), y esto con el fin de crear un ambiente propicio para desarrollar y formar el ideal común. Y es así que se podría ejercer de buena forma la Soberanía Nacional.
El protocolo que presenta Juliana es bueno, pues se encarga de recoger todo lo sucedido durante la sesión, incluyendo sus posturas frente a la ponencia y las preguntas echas en clase. Respondiendo a una de las preguntas propuestas en clase (¿hay una distribución equitativa de los recursos en el siglo XXI?), se puede decir que no, empezando en el campo económico, puesto que se ha visto durante varios años que la brecha de desigualdad con el paso del tiempo va creciendo, esto se puede ver reflejado en que "en tan solo doce meces la riqueza generada por las élites, incrementó ostensiblemente, resaltando que la cantidad de dinero con el que cuentan pudo haber acabado con la pobreza extrema hasta siete veces", también en que el cincuenta por ciento más pobre de la población obtuvo el cero por ciento del crecimiento y el uno por ciento obtuvo el ochenta y tres por ciento de la riqueza en 2016-2017
ResponderEliminarJuliana logra una buena síntesis de los argumentos y la temática entorno a la que giró la sesión, dando cuenta de la definición del concepto de seminario, al igual que de la discusión que se dio desde el planteamiento de la ponencia empezando por la estructuración de las preguntas-las propuestas por los seminaristas y la propuesta por los ponentes- hasta el desarrollo y las conclusiones de la misma.
ResponderEliminarRespecto a lo que recoge de la ponencia, considero que logra un ejercicio interesante al relatar y no tanto citar lo tratado en el texto expuesto, dando así una perspectiva más interesante de lo referente a él. Ahora bien, como aspectos para agregar a la discusión, quisiera argumentar por qué la Soberanía Nacional debe concebirse como utopía. En el contexto que se trató, en el que “una juventud que ha perdido la fe en el futuro a fuerza de renegar de las tradiciones y de todos los valores heredados” (Oh libertad divino tesoro, Ernesto García, Medellín, 1991) ha generado que los jóvenes sean ajenos a los asuntos políticos y por ende inactivos en la soberanía nacional, en este punto hay que tener en cuenta entonces que se tienen pocas y muy débiles bases para la construcción de lo que podemos llamar tejido social y hacienda pública, que en últimas son los que le dan contenido a dicha soberanía, entonces es cuando la debemos ver, por el simple hecho del deber que como ciudadanos nos inflige, como una utopía, en el sentido en que es una construcción del mañana dichoso, que como Nación debemos pensar e idealizar desde la perspectiva del bien común, que va en total contra de la concepción de la sociedad contemporánea, que se rige por el bien individual y la satisfacción de sus propias necesidades.
Considero que el punto en el que confluye todo sobre la soberanía nacional es la sociedad. Podemos ver que este concepto tiene dos términos esenciales para su entendimiento, que son, como lo dice la ponencia y el protocolo, la hacienda pública y el tejido social, sin embargo, desde mi perspectiva, me parece que el buen desarrollo de cada uno de estos depende única y exclusivamente de cómo sea el funcionamiento de la sociedad.
ResponderEliminarCláramente el desarraigo, la sociedad de mercado y la disgregación del tejido social, son sin duda amenazas para el funcionamiento de una soberanía nacional efectiva, en la que los organismos del Estado representan al pueblo, para lo cual también deberíamos cuestionar qué tan efectivos son estos en la actualidad y si cumplen con la voluntad colectiva. Estas amenazas evidencian la poca adhesión e identificación con el territorio por parte del individuo para “volverlo” suyo, especificando que son los jóvenes los que más afectan en este aspecto.
Como siempre lo ha sido, Juliana nos tiene acostumbrados a productos de factura muy buenos, no siendo este una excepción, pues reporta de manera detallada los acontecimientos de la sesión y se mete de lleno en la discusión.
ResponderEliminarEn el caso del contenido, y al no estar presente en la sesión, puedo decir, en primer lugar, que me adhiero a mi colega Salomé Grajales cuando menciona su respuesta, por el hecho de que creo que este país es "rico pero mal gobernado", por lo que, con las condiciones correctas, la soberanía funciona.
Juliana elabora un protocolo que recoge la clase de forma completa, que en cuanto a la ponencia, muestra las pocas bases que tenemos para escribir y argumentar bien. En general su escrito no tiene errores de ortografía graves y está bien redactado.
ResponderEliminarHaciendo alusión a la ponencia, me llamó principalmente la atención que tengamos tan poco criterio para evaluar alguna de estas. Es evidente que todavía no tenemos claros los conceptos necesarios para unir las ideas con sentido. Ya entrando en discusión, los ponentes aunque no tienen una postura clara de la soberanía nacional, es de entender que para tener una Soberanía Nacional efectiva, se debe cambiar la idea de este por una más idealista, que tenga individuos moralmente íntegros para defender sus deberes y derechos ante la sociedad.